CONCATEDRAL DE STA. MARÍA DE VIGO 1963-68
La Iglesia de Santa María de Vigo fue elevada a Colegiata en el año 1497. Posteriormente, el 9 de marzo de 1959, el Papa Juan XXIII la nombró Concatedral en virtud del concordato de 1953, el cual permitía que una diócesis compartiera su sede en dos o más lugares.
Su diseño estuvo a cargo del arquitecto Melchor de Prado y Mariño, quien colocó la primera piedra el 25 de junio de 1816. El templo cuenta con una planta basilical de gran tamaño: 45,50 metros de largo por 21,50 metros de ancho. Está estructurado en tres naves; la central mide 28,50 metros de largo por 10 metros de ancho, siendo notablemente más alta y ancha que las laterales, que miden 3,75 metros. Entre las naves se sitúan seis columnas dóricas a cada lado.
Encajada entre edificios antiguos y calles estrechas, es en su entrada principal donde se desarrolla una fachada de claro corte neoclásico, flanqueada por dos torres gemelas barrocas que le confieren su perfil característico.
El activo más importante de la imaginería de la Concatedral es la talla del Cristo de la Victoria que está emplazada en el fondo del presbiterio desde el año 1950. Dicha talla ya existía en el antiguo templo gótico según consta en el plano que realizó José Pérez Machado en 1797. Su conmemoración se celebra el primer domingo de agosto.
A principios de la década de los 60, se buscó decorar el interior del templo, que hasta entonces mantenía una absoluta sencillez neoclásica. El párroco Alfonso Casas y el presidente de la Cofradía de la Victoria, José Manuel Conde, encargaron la obra al reconocido mosaísta catalán Santiago Padrós Elías (1918-1971), quien inició la primera fase en 1963.
Para esta obra el artista proyecta un gran mosaico presidiendo todo el presbiterio que representa un gran "Árbol con la serpiente", elevado sobre un pedregal, que servirá de fondo al Cristo de la Victoria con la leyenda "ET QUI IN LIGNO VINCE-BAT IN LIGNO QUOQUE VICE-RETUR". A la derecha representa la escena de "La expulsión de Adán y Eva de Paraíso", a la izquierda "La Anunciación a María" con otra leyenda "POR UNA MUJER ENTRÓ EL PECADO EN EL MUNDO Y POR OTRA SE REDIMIÓ".
Padrós quiso también plasmar en mosaico escenas de la reconquista de la ciudad como "El derribo de Gamboa", "La procesión de agradecimiento" y la que representa "El barco con la imagen del Cristo rescatado entre las aguas".
En los pilares del arco triunfal vemos sendos ángeles, uno portando "Las tablas de la Ley" y el otro "Los Santos Evangelios". A sus pies uno tiene representada "La antigua ciudad de Constantinopla" con las murallas y "la Basílica de Sta. Sofía" y en el otro "La ciudad de Roma", con el Coliseo y el Vaticano.
En 1968, se inició una segunda fase para decorar las bóvedas con imágenes de "la Asunción y Coronación de la Virgen" y "la Santísima Trinidad" rodeada de santos. La obra culminó con el mosaico del Bautisterio de Cristo.
Aunque existía la intención de cubrir toda la bóveda, la muerte accidental del artista en 1971 lo impidió. Actualmente, aun se conservan bocetos originales que demuestran la minuciosidad de su trabajo.
Nota: Nuestro agradecimiento a D. José Vidal, Párroco, por su acogida y abundante documentación facilitada.
























